Ballet, delicadeza y cojines mullidos

By Irina Vermeer…

Hace algo más de una semana me volví a subir a un escenario tras 5 años de parón en el ballet. Creo que no puedo expresar con palabras cómo me sentí en aquel momento, pero se que fui muy feliz.

Obviamente no soy ni seré profesional, pero ver ‘nacer’ algo en lo que mis compañeros y yo llevábamos mucho tiempo trabajando, fue de las mejores sensaciones desde hace meses.

Ya os he hablado de mi incansable rutina, pero tener esta actividad al final del día me hace sobrellevar el resto de mis quehaceres desde una perspectiva mucho mas optimista. Sí, cuando llego a casa estoy agotada, pero tengo un truco: descansar sobre los cojines más cómodos y mullidos que tengo en casa by MRS. Shabby:

Esta combinación, ejercicio y comodidad al llegar a casa, me ha ayudado mentalmente a sacar lo mejor de mi. ¡Seguro que no hace falta que os diga lo importante que es descansar!

Además, por si alguna vez os ha picado la curiosidad del ballet, aquí teneis 15 motivos por los que querréis iniciaros o retomarlo y que a mi me ayudaron a poner mis pies de nuevo en un aula de ballet:

1. Serás disciplinado. Sabrás que la única forma de alcanzar la meta es a través de la constancia y la voluntad.

2. Competirás sólo contigo mismo. 
3. Pensarás en positivo. Te centrarás en tu objetivo y valorarás tus logros aunque sean pequeños.
4. Tu cuerpo será más ágil y flexible.
5. Tus músculos estarán tonificados y alargados.
6. Tendrás más resistencia para las actividades diarias.
7. Tu postura se tornará erguida -y a la vez relajada- porque la mantendrás de forma natural.
8. Tu manera de andar y tus movimientos serán más armónicos, elegantes y etéreos.
9. Tu equilibrio y capacidad de coordinación serán superiores.

10. Tu concentración, memoria espacial y visual mejorarán.

11. Podrás prescindir del gimnasio para mantenerte en forma; disfrutarás del arte, al tiempo que reduces peso y calorías al son de las mejores variaciones de música.
12. Tu sensación de bienestar físico y psicológico serán mayores, la danza mejorará tu sistema cardiovascular, el drenaje linfático, y hará que liberes endorfinas, por lo que reducirás el riesgo de padecer bajos estados de ánimo o depresiones.
13. Estarás haciendo una inversión de futuro: retrasarás el proceso de envejecimiento y también las posibilidades de padecer dolores articulares y las posibles pérdidas de memoria asociadas al mismo.
14. Te estimarás lo suficiente como para dedicarte tiempo a ti mismo y a tus clases de ballet.

15. Conseguirás esculpir la mejor versión de tu cuerpo.

Y lo mejor de todo, sentirás la satisfacción de practicar ballet por amor al arte. Porque tu sensibilidad artística para apreciarlo estará más acentuada al conocer de primera mano el mérito y la técnica de cada movimiento. Además, el beneficio es tridimensional ya que actúa sobre el cuerpo, la mente y el espíritu.

Y recuerda las palabras de Khalil Gibran, yo, las tengo muy presentes: “El alma del filósofo habita en su cabeza; el alma del poeta, en su corazón; el alma del cantante reside en su garganta. Pero el alma de la bailarina, tiene su morada en todo el cuerpo”.

¡Mil besos!

Irina Vermeer

 

y ahora… ¡SI ME QUERÉIS, SEGUIDME!

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