Sucedió en Tinder (parte I)

Hace unos meses llegó a mis oídos la historia de un match.

Se trata de lo que podía ser la típica historia de chico conoce a chica en en pleno siglo XXI, pero con ciertas particularidades que os escandalizarán o quizás os darán la risa, o lo que sea, pero lo que es seguro, es que no os dejaran indiferentes.

Lo que sigue es 100% real, solo cambio el nombre de la protagonista, que aunque no pertenece a mi círculo cercano, es una persona conocida y a la que tengo aprecio.

Claudia tiene 31 años, es una chica feliz, vive en una casa preciosa y trabaja cómodamente para la empresa familiar. Tiene además mucho dinero, y unos amigos y familia que la quieren. Pertenece a un mundo, donde las cosas son un poco “antiguas”, un mundo que no le deja pensar demasiado y que le repite a menudo, que “se va a quedar para vestir santos” (si si, eso existe aún).

its a match

Claudia no suele leer libros, pero cuando salieron las Cincuenta Sombras de Grey, se leyó la trilogía en una semana. Puede que Claudia nunca vaya a recibir un Nobel, pero sin duda es una chica sencilla y buena gente.

Claudia ha tenido unos cuantos desengaños amorosos, si algún día la conocéis, seguro que os los cuenta animadamente, y es probable que cuando lo haga, penséis que las historias de las que habla, solo han sucedido en su cabeza, pero también encontraréis en su conversación algunos “lugares comunes”.

La primavera pasada, y después de alguna que otra historia 2.0 que se habían desarrollado muy por debajo de sus expectativas, se encontró mientras pasaba la ruleta del Tinder casi como acto reflejo, con un chico guapísimo, le dió a me gusta y… Zas! It’s a Match!.

Esa tarde de domingo se cambiaron los teléfonos y hablaron hasta la madrugada sobre los clásicos temas de ligoteo on line (la cosa no ha evolucionado mucho desde el IRC, os acordáis?) sacaron todas sus plumas como pavos reales y se contaron lo mejor que tenían. Ella no se lo podía creer. Le parecía tan guapo, tan irreal, tan distinto al rollo habitual de sexo frío y sin lubricante, que estaba como loca!

Si ella decía que le gustaba veranear en Tarifa, él decía que lo había hecho toda su vida, si ella decía que le gustaba la pizza diavola, el justo, se estaba tomando una… Lo que viene a ser un puto sueño para una mujer deseando amar, con muchos conceptos poco claros, y abducida por la nefasta historia de Grey.

Pasaron la semana escribiéndose y mandándose fotos, él era un dios griego, lo digo yo, que vi y sus fotos y lo diríais todos sin excepción, y ella la mujer más feliz del mundo. Era tan feliz, y tenía tanto miedo de que algo o alguien alterase esa felicidad que decidió no contarle nada a sus amigas, hasta no tener el tema bien “amarrado”, supersticiones que tiene una, pensaba.

esperando

Y por fin llego el jueves, el día que habían acordado para quedar!! Claudia, por fin escribe a sus amigas y les cuenta que Tinder le ha regalado al hombre de sus sueños… Les cuenta que llevan días hablando y que hoy van a cenar, les dice que esto no es solo sexo, que esto no es lo de otras veces, y junto con su texto emocionado, adjunta un buen puñao de fotos del dios griego. Las amigas fliparon con semejante pibon. Les contó también, que el chico no paraba, era publicista, y hacia súper campañas, especialmente para firmas de moda. Todo muy de peli!

Llego la noche y tuvieron su merecida cita de comedia romántica, y Claudia, disfrutó como una enana. Con toda su resaca, escribió a sus amigas desde la oficina la mañana del viernes, y les contó que la realidad, había superado sus expectativas y cualquier cosa que hubiese podido imaginar jamás…

Cena increíble, muchas risas y ante la pregunta: follasteis??? Un… “Follamos en plan especial y fue brutal, yo creo que el mejor polvo de mi vida” fue la respuesta. Por si toda esta historia sacada de un libro de Marian Keyes fuera poco, les dejó a sus amigas, la guinda para el final… El dios griego, le había invitado a pasar el finde en París. Ole su arte!!! Estaba buenerrimo, y era lo suficientemente rico y libre para decidir invitar a Claudia a un finde en París a todo trapo, al día siguiente de conocerla.

Sus amigas, solo podían pensar que la realidad siempre supera la ficción y en su foro interno, había un sentimiento de incredulidad ante lo que parecía un mal capítulo de Sexo en Nueva York…. Y lo que es peor, ese pensamiento pesado de… Donde está la trampa???

He aquí la parte primera de una historia cargada de amor, dolor y buenos, muy buenos deseos. Mañana sabréis el destino final de Claudia y su dios griego en París!

No os lo perdáis! Hasta entonces… A disfrutar del lunes!!!

Besos,

Mrs. Shabby

y ahora… ¡SI ME QUERÉIS, SEGUIDME!

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